El comercio de los derechos de emisión de CO surgió en 1997 a raíz del Protocolo de Kioto con la intención de estimular la reducción de gases de efecto invernadero, siendo seis los gases que causan el calentamiento global según los informes puestos encima de la mesa por la ONU. Sin embargo, el gas con menor repercusión en la tierra es quien se llevo la peor reputación, todo por intereses económicos de las Élites financieras.

 

Los gases son el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4), el óxido nitroso (N2O), y los otros tres son tipos de gases industriales fluorados: los hidrofluorocarbonos (HFC), los perfluorocarbonos (PFC) y el hexafluoruro de azufre (SF6).

Para ello se estableció la asignación de un cupo de emisiones a las empresas contaminantes. En el caso de que contaminasen menos, se les permitió vender esas cuotas sobrantes. Las posiciones sobre si esta idea está siendo efectiva o no para cuidar el medioambiente son diversas y encontradas, pero no es el tema que nos ocupa. No obstante hay que destacar que se le dió mayor preferencia a este sistema de compra de Derechos de Emisión, antes que obligar a los paises con mayor nivel de contaminación a exigir a sus industrias a inversiones para actualizar sus instalaciones para una menor generación de gases de efecto invernadero, así como a la eficiencia energética de las mismas.

Lo cierto, es que más allá de su fin inicial, el comercio de derechos de emisión de solamente uno de estos gases de efecto invernadero, el CO² se convirtió, casi desde el principio, en un foco de corrupción y delito. Se puede comprobar en el gráfico de la imagen cual ha sido el precio por tonelada bruta de CO² entre los años 2008 y 2019. El desinterés por el exceso de generación de CO² es palpable. Se ha llegado a pagar por debajo de 5 euros la tonelada en los años de mayor crecimiento industrial en Europa. Seguimos en una Sociedad hipócrita, que vive de espejismos de conductas dolosas. A la Sociedad en general le importa muy poco cuanto se contamina, hasta que comienzan a salir chavales por las calles en masa protestando contra el cambio climático, sin saber ellos mismos a qué intereses benefician sus altruistas intenciones.

Se desarrolló a través de mercados financieros internacionales especializados, complicados en cuanto a su constitución, poco organizados y sobre todo poco regulados. Las policías de los principales países europeos acumulan expedientes de fraudes de todo tipo en los que los estafadores aprovechan lagunas en el sistema, tanto para engatusar a compradores poco informados como para cometer delitos contra el fisco y las leyes internacionales.

En diciembre de 2009, la Europol cuantificó el daño del crimen en el mercado de los derechos de carbono en 5.000 millones de euros. Una cifra que como mínimo ya supera los 8.000 millones al 2015, según estimaciones de los expertos belgas que siguen investigando en el asunto.

Según detalla la Interpol, estas tramas siempre son iguales. Los derechos de emisión de CO se compran con dinero negro. Así las mafias introducen el dinero en el sistema financiero. Luego esos derechos se revenden en varias ocasiones a través del entramado de empresas (carrusel) que permite desligar el origen de la entrada del dinero en el sistema de quien finalmente recupera el dinero blanqueado, y en algunos casos hasta aumentado. Porque en cada compraventa el precio de los derechos de emisión aumenta. La última fase es transformar el dinero en coches, diamantes, etc.

El sistema de derechos de emisión es perverso y perfecto para este tipo de actividades. Los créditos están identificados a través de un número. Pero son muchos los países que requieren la identificación física de los propietarios de los productos financieros para poder hacer un seguimiento.

¿con IVA o sin IVA?

El procedimiento empleado era el de disolver las sociedades que debían de abonar el IVA correspondiente, antes de tener que enfrentar el pago efectivo de dicho impuesto. Como el el producto comercializado (los derechos de emisión de CO2) era intangible, la trama funcionaba mediante cinco redes informáticas, que realizaban las transacciones por Internet.

Las centrales eléctricas más grandes, las cementeras, las fábricas de azulejos y varias industrias similares cuentan con un cupo determinado de emisiones de CO2, considerado el principal gas del efecto invernadero.

El funcionamiento era sencillo: una empresa nacional le compraba mediante una organización que estuviese exenta del pago del IVA, una cantidad determinada de C02 a otra extranjera. Ese cupo de emisión se vendía a su vez, a una tercera empresa española. Antes de que la intermediaria ingresase el IVA correspondiente, ésta se disolvía. El resultado era que la primera empresa figuraba como que sí había pagado sus impuestos, pero Hacienda jamás veía el dinero y el CO2 quedaba “blanqueado”.

“La fiscalía Anticorrupción procedió a la acusación de veinte personas acusadas de perpetrar un negocio multimillonario, defraudando al fisco con el IVA del CO2, un caso que la Guardia Civil puso al descubierto en 2009 y que involucra a ciudadanos españoles, pakistaníes, británicos, israelíes, franceses y libaneses.” 

Este tipo de fraudes que se suelen aplicar a productos electrónicos, se empleó en esta ocasión con el CO2 y se llegó a los extremos de hacer fraudes dobles, al solicitar la devolución del IVA, alegando la reventa de la mercancía en cuestión. la fiscalía ha acusado a 20 personas (y está buscando a otras 24 que se presume actuaban como testaferros) de falsedad, delito fiscal y blanqueo de capitales.

Dos de las más importantes intermediarias en el comercio de CO2 se han visto involucrados en estas acusaciones: CM Capital Markets y Sendeco2. La primera alega que las manipulaciones de las que se le acusa, en realidad fueron obra de un antiguo empleado, al cual defienden explicando que, a juicio de la compañía, no hay evidencias que demuestren que fuese consciente de estar cometiendo un fraude.

En el segundo caso también habría sido “un ex empleado” el que generase una deuda al erario español de más de 18 millones de € y a los cargos antes mencionados, en este caso se le agrega el delito de asociación ilícita. La empresa dice estar indignada y ser absolutamente transparente en sus acciones.

Los directivos de Sendeco2 alegan que ellos no estaban en condiciones de hacer un control de todos los compradores y que incluso ellos mismos habían advertido a la omisión del Senado español competente, de la posibilidad de que existiera este tipo de fraude, si no se procedía a hacer los cambios pertinentes en la legislación.

¿QUÉ ES EL COMERCIO DE DERECHOS DE EMISIÓN?

 El comercio de derechos de emisión es un instrumento de mercado, mediante el que se crea un incentivo o desincentivo económico que persigue un beneficio medioambiental: Que un conjunto de plantas industriales reduzcan colectivamente las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera. 

Actualmente existen mercados de emisiones que operan en distintos países y que afectan a diferentes gases. La Unión Europea puso en marcha el 1 de enero de 2005 el mercado de CO2 más ambicioso hasta la fecha (Directiva 2003/87/CE, transpuesta al ordenamiento jurídico español por la Ley 1/2005). 

Cubre, en los 27 Estados miembros, las emisiones de CO2 de las siguientes actividades: centrales térmicas, cogeneración, otras instalaciones de combustión de potencia térmica superior a 20MW (calderas, motores, compresores…), refinerías, coquerías, siderurgia, cemento, cerámica, vidrio y papeleras. 

El régimen Comunitario de comercio de derechos de emisión afecta globalmente a: 

más de 10.000 instalaciones; 

más de 2.000 millones de toneladas de CO2, en torno al 45% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero en la Comunidad.

  

CONCLUSIÓN; el negocio del ‘Cambio Climático’ está en bandeja, solo es necesario que la Sociedad continúe apoyando algo que no se le ha explicado adecuadamente para que, llegado el momento oportuno, las grandes fortunas comiencen a comprar Derechos de Emisión de CO² en cantidades industriales y aumentar sus millonarios beneficios, a costa de una ciudadanía totalmente manipulable por los medios de comunicación.


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